Cooperativas de trabajo asociado: ¿son una alternativa legal a la cuota de autónomos?

Hace unas semanas, os hablábamos en este blog de SH Working de la opción de facturar trabajos sin pagar la cuota de autónomos. Hoy os vamos a hablar de una opción igualmente económica y legal pero más segura y con no pocos beneficios: adherirse a una cooperativa de trabajo asociado para que ésta facture los trabajos que hacemos. Se trata de una fórmula a la que se están acogiendo cada vez más profesionales, tantos que suscita un creciente recelo desde el Ministerio de Trabajo, la patronal del trabajo temporal o las asociaciones de autónomos.

De entrada, hay que decir que no se trata de crear una cooperativa, sino de adherirse a una que ya está creada y que nos permita ser socios y trabajadores de la misma para que cada trabajo que hagamos se facture a través de ella y no a nuestro nombre. La cooperativa cobra la factura, descuenta impuestos y costes y nos paga nuestra parte en forma de nómina. Porque, además de socios, seremos trabajadores de la cooperativa y estaremos dados de alta en el régimen general de la Seguridad Social durante los días en que realicemos el trabajo contratado, con derecho a paro, baja por enfermedad y jubilación.

“La cooperativa -explica Eduardo Lago, informático “free-lance” y asociado a la cooperativa SmartIb- es la que se encarga de gestionar el alta y la baja en la Seguridad Social por los días que estés trabajando en cada proyecto, que es mucho menos que los 270 euros de la cuota mínima de autónomos”. Además, la retención de IRPF suele ser de un 2%, muy inferior al 15% habitual de las facturas de profesionales. Y, sí, hay una comisión para gastos de la cooperativa de entre un 5 y un 8% de la factura, pero este descuento da derecho a servicios como adelanto de pagos o un seguro de cobro que nos cubriría incluso la eventualidad de que el cliente no pague nuestros servicios.  Además de esto, hay que hacer un pago único por ser socio (entre 40 y 150 euros) que, eso sí, se te devolverá si dejas de ser socio.

La fórmula tiene algunas ventajas más y unas normas de fácil aplicación al segundo o tercer mes y está siendo muy usada por profesionales audiovisuales, traductores, periodistas o en el sector de la hostelería, que suelen desempeñar actividades temporales y no continuas a lo largo del año.

Lo ideal es adherirse a una cooperativa especializada en sectores relacionados con el tuyo. Artistas y profesionales creativos de todo tipo (desde actores a diseñadores gráficos pasando por artesanos, técnicos o gestores) tienen Smart-IB o Smart Ibérica. Los profesionales de la comunicación tienen SBP-CA (Se Buscan Periodistas-Comunicadores Asociados). Kinema se define como "una cooperativa de trabajo asociado, que agrupa a distintos profesionales que, desde diferentes campos, trabajamos para la promoción social y el desarrollo personal y comunitario". Freelance SCM es una cooperativa de profesionales por cuenta propia del mundo audiovisual, la comunicación, la fotografía y el diseño “recomendada para personas con unos ingresos anuales por debajo de los 15.000 euros anuales a quienes no les compensa trabajar como autónomos”….

La polémica está servida

Las cooperativas de trabajo asociado y las cooperativas de impulso empresarial -dos figuras parecidas pero no idénticas que a menudo se confunden- existen en España desde hace unos pocos años para que los trabajadores por cuenta ajena puedan modular sus pagos a la Seguridad Social en función de sus ingresos, algo que existe en otros países de nuestro entorno desde hace décadas y que el nuevo Ministerio de Trabajo tiene pendiente de desarrollo.

El problema es que el modelo de las cooperativas de trabajo asociado se encuentran en España al límite de la legalidad y, en algunos casos, estas sociedades laborales han perdido su verdadera razón de ser para convertirse en plataformas de facturación sin más. A veces, los socios ni se conocen y, con frecuencia, si un proyecto requiere 15 días de trabajo, por ejemplo, se cotiza a la Seguridad Social uno o dos días sin que la cooperativa realice la menor comprobación al respecto.

Varias asociaciones de autónomos o la patronal de empresas de trabajo temporal (ASEMPLEO) han puesto el grito en el cielo y, desde hace tres años, demandan a los poderes públicos que pongan freno a lo que consideran un fraude de ley y una competencia desleal para autónomos y empresas que han de abonar y repercutir a sus clientes los costes habituales de Seguridad Social. Estas quejas llegaron en 2017 al Ministerio de Empleo, que puso en marcha un plan de inspecciones sobre la legalidad de estas cooperativas. A nadie se le escapa que el éxito de esta fórmula cooperativista está suponiendo una merma de ingresos a las arcas de la Seguridad Social, que no anda precisamente sobrada de ingresos desde hace una década.

De hecho, cada vez son más frecuentes las cooperativas de trabajo asociado online donde la relación entre el trabajador y “su” cooperativa se limita a unos cuantos formularios y un intercambio de e-mails. "El socio tendrá acceso a un panel de gestión -explicaba la web de Cooperativa Online, una de estas "coops" radicada en Madrid pero con procedimientos ampliamente "internetizados"- desde donde podrá generar las facturas que necesite. Esas facturas se revisarán y validarán por parte de Cooperativa Online. Desde el panel también podrá gestionar el estado de su cuenta. Una vez recibido el cobro de la factura, se le notifica al socio por email y se actualiza el estado en la plataforma de gestión. Inmediatamente después de recibir el pago, se generará una liquidación que se enviará por email”.

En agosto de 2017, el Ministerio de Empleo despojó de su condición de cooperativa a Fidelus Factu S. Coop. más conocida como Factoo, y  sancionó económicamente a los cooperativistas por no cotizar a la Seguridad Social lo que entendía que era obligatorio. Cooperativa Online también cesó su actividad en agosto de 2017. Y algo parecido ha ocurrido con la cooperativa Inpulse y con otras cooperativas similares.

En cualquier caso, la polémica no ha hecho más que comenzar. Y tú, ¿qué opinas? Se admiten comentarios a través de este post o en nuestras redes sociales, Twitter y Linkedin.


¿Puedo facturar sin pagar como autónomo la cuota mensual de la Seguridad Social?

No es una situación agradable, pero cuando se es freelancer, micropyme o autónomo, a veces, vivimos rachas nefastas en las que no suena el teléfono y parece que nadie se acuerda de ti excepto la Seguridad Social, que nunca perdona “sus” 283 euros, factures mucho, poco o nada. Pero, ¿podemos seguir facturando sin pagar la cuota de autónomos de la Seguridad Social para sobrellevar una mala racha? Hemos trasladado el asunto a los gestores de contabilidad e impuestos de nuestro centro de negocios y, aunque los gestores no lo recomiendan, sí nos aclaran que es perfectamente legal hacer algunas facturas dándose de alta en Hacienda pero no en la Seguridad Social y así cuadrar unos ingresos que nos permitan llegar a fin de mes.

Autónomos no están obligados a pagar la Seguridad SocialDe forma genérica, podemos decir que, para todo profesional independiente, existe la obligación de pagar la cuota íntegra de autónomos. De acuerdo, sí, pero los expertos en impuestos citan una sentencia de 1997 de la sala de lo Laboral del Tribunal Supremo sobre "habitualidad" de la actividad y cuantía de lo cobrado referente a un agente de seguros que no llegaba al salario mínimo interprofesional. Según el dictamen del alto tribunal, no haría falta darse de alta en el régimen de autónomos de la Seguridad Social pero sí en Hacienda, esto es, inscribirse en el IAE y hacer las declaraciones correspondientes de IVA e IRPF siempre que no se supere el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM, antes conocido como Salario Mínimo Interprofesional), que, en estos momentos, está fijado en 12.600 euros anuales.

En efecto, aunque no esté recogido en ninguna norma, la política de Hacienda -emanada de esa sentencia del año 97- permite no darse de alta en el RETA cuando la actividad que desarrollemos no pueda ser considerada como un medio de vida y no exceda el IPREM.

Sí estarías obligado a darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (esto es gratis y no tiene obligaciones posteriores) y declarar en la misma Agencia Tributaria tus ingresos y el IVA trimestral -siempre que tu actividad profesional lo requiera-, además del impuesto sobre la renta trimestral (modelo 130) o anual (la declaración de la renta que hacemos la mayoría entre abril y junio), como cualquier otro contribuyente. Respecto al IVA, el modelo de declaraciónAutónomos no están obligados a pagar la Seguridad Social trimestral es el 303, y aunque muchas personas lo dejan en manos de un gestor, es un formulario sencillo de cumplimentar que puede gestionar uno mismo con ayuda de los técnicos de Hacienda y, ocasionalmente, con algún asesoramiento especializado. Eso sí: ni se te ocurra hacer nada de esto si estás cobrando el subsidio por desempleo porque podrías perder esa retribución.

En este final de 2019, la inscripción en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) cuesta 283 euros mensuales para la base de cotización mínima, un importe que se paga puntualmente el último día laborable del mes y que no incluye cobertura para accidentes de trabajo o cese de actividad, que es un "extra" que viene a costar unos 60 euros al mes. Para muchos profesionales cuyos ingresos son mínimos, el pago de la cuota mínima puede suponer un coste desproporcionadamente elevado con respecto a los ingresos que les reporta la actividad y, cada vez más sectores de la sociedad, abogan por un pago a la Seguridad Social proporcional a lo ingresos, como ya ocurre en países como Francia.

Autónomos no están obligados a pagar la Seguridad Social"La cuota mínima de autónomos -explica Javier Espelosín, un informático freelance especializado en Blockchain- está en 283 euros mensuales independientemente de lo que ingreses. Me parece totalmente injusto si no facturas nada o facturas 500 euros ese mes, y, ante este panorama, por ahora, no puedo pagar el recibo de autónomos, es cuestión de pagar el alquiler o pagar a la Seguridad Social".

De todos modos, esta solución no nos convence del todo porque estamos expuestos a la interpretación de la norma que haga el funcionario de Hacienda o de la Seguridad Social que nos toque. Una solución igualmente económica para situaciones como las que hemos expuesto son las cooperativas de trabajo asociado. Pero, de esta solución, hablaremos otro día….