¿Eres un emprendedor de guerrilla?

Hace unas semanas hablábamos en este mismo blog de cómo sortear las necesidades de financiación de un emprendimiento sin pasar por un banco y mencionábamos a los inversores de capital riesgo, los business angels y las aceleradoras. Ahora vamos a presentar otra alternativa financiera para tu negocio basada en el ingenio y la eficiencia de recursos. El emprendimiento de guerrilla, "bootstrapping" o autofinanciación de negocios, que de eso va este post de SH Working, alude a algo tan nuevo y tan viejo como la financiación de un nuevo negocio con tus propios ahorros y con los ingresos generados con las primeras facturaciones.

El emprendedor guerrillero es un poco, una reacción a los "cazainversores" tan comunes en el mundo start-up, esos emprendedores tan convincentes en los foros de inversores pero no tanto a la hora de conseguir clientes que paguen por sus productos o servicios y cuyos proyectos se derrumban frecuentemente en cuanto se acaban las "rondas de inversión".  Porque aterrizar desde el minuto uno en el mercado te va a permitir validar tu modelo de negocio y saber en seguida si tu gran idea es algo por lo que algunas personas están dispuestas a pagar o es una idea de la que te has enamorado tú pero no tus clientes. Si la respuesta fuese negativa, el baño de realidad nos va a permitir cambiar a tiempo y sin grandes pérdidas.

DEPORTAE, una empresa de servicios deportivos y animación, es un ejemplo de emprendimiento de guerrilla o bootstrapping en la exótica jerga del marketing inglés. Así lo cuenta en su blog su creador, Ricardo Llamas. “Desde el minuto cero emprendimos con recursos propios. Muy muy pocos recursos, pero propios, eso si. Recuerdo con cariño aquellos meses trabajando en cafeterías, con un ordenador compartido para dos y sin cobrar un solo euro hasta un año después. Teníamos 23 años, vivíamos en casa de nuestros padres y nos lo podíamos permitir. Desde 2008 que nació la empresa no hemos recibido ni un solo euro de inversores, no lo queremos y tampoco pienso que lo necesitemos. Nos los han ofrecido, al igual que han querido comprarnos o franquiciarnos. Nunca hemos accedido”.

El portal ABC Finanzas, explica este otro ejemplo exitoso de emprendimiento guerrillero. “La plataforma de búsqueda doméstica Estately fue creada por medio de bootstrapping por sus dos fundadores, Galen Ward y Douglas Cole. Ward abandonó su trabajo en 2007 para comenzar la empresa y convenció a su compañero de abandonar la escuela de postgrado para unirse a él. Con suficientes finanzas personales para vivir durante un año, los dos co-fundadores invirtieron 4. 000 dólares en total para comprar un servidor barato, pagar las tarifas de incorporación y mantener un fondo que cubriera gastos variados. La compañía pasó de una inversión personal de 4.000 dólares a un ingreso reportado de 1 millón al 26 de febrero de 2014”.

Este ejemplo da idea de unas de las claves de todo emprendimiento de guerrilla: la idea de negocio debe ser modular y escalable para ir modificando su estructura a medida que se vayan cumpliendo objetivos y haciendo clientes y caja. Invertimos en el negocio a medida que vamos ingresando dinero, no antes, y durante un par de años reinvertimos buena parte de los recursos generados para mejorar el producto o servicio, lo que también supone renunciar a algunos de los beneficios generados -si los hay- para conseguir algo mucho más importante, como es consolidar el proyecto en el mercado.

Eso sí, la necesidad de facturar rápido (nada de testar el producto durante años) exige del emprendedor buenas dotes de vendedor del producto y de la idea de negocio, esto último, con el objetivo de reclutar talento para el mismo que, de entrada, no puede remunerar. El emprendedor guerrillero debe enamorar con su idea hasta tal punto que la gente quiera unirse a la nave sabiendo que durante un tiempo no habrá dinero de por medio.

Este tipo de emprendimiento requiere disminuir las expectativas inmediatas del negocio y conformarse con fórmulas de entrada (modelos "freemium", promociones con descuentos iniciales, etcétera) que puedan generar clientes reales con poco margen -pero clientes, al fin y al cabo- así como una publicidad positiva que atraiga indirectamente a nuevos clientes. Ten en cuenta que un cliente satisfecho es la mejor promoción para un negocio que empieza.

Por supuesto, hay que ser muy estricto con las finanzas. De entrada, puedes trabajar desde casa o negociar alguna tarifa reducida en algún espacio de negocios cercano -lo que te evitará de paso los gastos de transporte-, usar sin ambages las videoconferencias de Skype para ahorrar en reuniones o utilizar software open-source para minimizar los gastos informáticos. Y piensa siempre en la posibilidad de plantear a otras empresas un intercambio de servicios por servicios, algo de lo que hablaremos en un próximo post.

Según los gurús del marketing de guerrilla (el más reputado se llama Guy Kawasaky y es estudiado en escuelas de negocio de todo el mundo) esta disciplina inicial en el gasto no es sólo un razonable camino para "estirar" los escasos recursos del emprendimiento, sino un gran incentivo a la cultura del ahorro y la creatividad, dos virtudes que quedarán grabadas a fuego en la cultura de la compañía y que sólo pueden traer cosas buenas en el futuro.