Alquileres vacacionales: ¿economía colaborativa o negocio sumergido?

Desde SH Working vemos todos los días un buen número de personas arrastrando maletas con ruedas, muchas de ellas, camino de su piso turístico en el Paseo de la Castellana, Concha Espina o Bravo Murillo. La polémica sobre los alquileres vacacionales o «pisos turísticos» no ha cesado desde que llegaron a España y, en los últimos meses, las críticas se dirigen a un encarecimiento y degradación del mercado de alquiler “clásico”, es decir, de larga duración. En este blog exponemos los dos puntos de vista.

Lo del huésped de pago es un fenómeno nada nuevo pero, según el lobby turístico Exceltur, ha tomado ahora una dimensión “preocupante” debido a aplicaciones como Air BnB que convierten una opción marginal en un fenómeno de masas. Y la merma de negocio tolerable en otra época es ahora la principal preocupación del sector hotelero. “Los alojamientos reglados en España –advierte José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur- han crecido en los últimos 8 años un 1%; mientras que, en el mismo periodo, las viviendas turísticas han pasado de cero a 475.000 plazas en las 22 principales ciudades de España”.

Según la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, (CEHAT), no es razonable que conviva un mercado fuertemente regulado -el hotelero, que debe cumplir más de 200 normas- con otro absolutamente liberalizado y favorecido por «una total permisividad y un vacío legal». Desde CEHAT recalcan que no están en contra de las viviendas turísticas per se, ya que siempre han existido, sino de «la falta de regulación, del aumento de la economía sumergida, del trabajo ilegal, de la violación de los derechos de los consumidores en materia de calidad y de la degradación de los destinos españoles».

La acusación de que el alquiler vacacional está encareciendo el precio de los alquileres en toda España parece estar haciendo particular daño a este emergente sector porque, en los últimos dos años, las autoridades locales y autonómicas de toda España no han dejado de anunciar o presentar normativas restrictivas con el argumento de contener la subida de los alquileres. “Aqui en Palma [de Mallorca] no han bajado los alquileres –replica Michaela Hueffer en el Foro Vacacional de Facebook– y no hay más oferta de alquileres [vacacionales, en referencia a la moratoria decretada en la capital balear a las viviendas de uso turístico], solo hay menos turistas de calidad”.

Nueva era en el turismo

“El turismo está viviendo una nueva era –explica Adolfo Merás, presidente de la asociación pro-alquiler vacacional Madrid Aloja-. Ahora hay turistas que quieren viajar con su familia y no quieren, tras estar todo el día fuera de casa, regresar a una habitación más insípida. Renuncian a una serie de servicios, pero ganan en intimidad”. “El lobby hotelero –matiza- pretende que el mercado siga siendo un oligopolio y que las viviendas no se puedan alquilar, sin tener en cuenta que se ha generado un nuevo tipo de turismo”.

«En un país con tanta penuria –concluye Santiago Alvarez, propietario de una vivienda en Tetuán anunciada en Air Bnb y otras apps de alojamiento entre particulares-, el que alguien pueda ganar unas perras extra alquilándole la habitación de invitados a un turista es un problemón tremendo, por los impuestos y tal que ya sabemos que Hilton, Novotel y Melia no dejan de pagar nunca…».

No olvidemos que el alojamiento informal a través de aplicaciones supone entrar en el negocio hostelero casi a cualquier persona y ganar así unos euros, a menudo, vitales debido al subempleo, al desempleo o a los bajos salarios habituales de nuestra economía. Y, para quienes buscan alojamiento, Airbnb y sus competidores permiten reducir notablemente el coste de alojamiento, que tampoco viene mal en estos tiempos.

«El sector del alojamiento contribuye al mantenimiento del sistema fiscal con el pago de impuestos, cotizaciones sociales y otros impuestos y tasas municipales, mientras que las viviendas privadas no pagan ninguno de estos impuestos o tasas, con lo que pueden aplicar precios muy inferiores a los de los establecimientos reglados», explica la web de CEHAT

Airbnb y compañía

Nacido en 2008 en San Francisco, Airbnb se ha convertido en el portal más popular para hallar alojamiento vacacional. La firma ofrece unas 600.000 plazas de alojamiento en habitaciones, viviendas, castillos, furgonetas y hasta cuevas a lo largo de 34.000 ciudades de 192 países. La compañía ya ha alojado a más de 15 millones de personas, y, pese a los problemas legales y la persecución administrativa que ha sufrido en Estados Unidos, Canadá u Holanda, el fenómeno Airbnb es hoy un modelo de start up exitosa por la respuesta de la gente y por el apoyo de fondos de capital-riesgo que nunca faltan al olor de los buenos negocios. De hecho, han surgido un gran número de competidores con parecidas propuestas y modelos de negocio, como HomeawayHomelidays, Alterkeys, Wimdu, Roomorama o LaComunity.com.

Conscientes del peligro que representan los apartamentos turísticos ilegales o colaborativos -según quien hable- para hoteles, campings, pensiones, casas rurales, apartamentos, hostales o fondas, CEHAT desarrolla en los últimos años una guerra sin cuartel contra lo que consideran “competencia desleal”.